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Reducir costes en OpenClaw

Cuando empecé a usar OpenClaw, me sorprendieron los costes. Ya tenía una clave API de OpenAI activa para un chatbot y algunas funciones de IA integradas en mis aplicaciones. Durante casi un año, mi uso había sido muy bajo. De hecho, gasté muy poco, hasta el punto de tener aún una buena parte de mi crédito disponible. Pero en cuanto empecé a usar OpenClaw intensivamente, la diferencia fue inmediata. En tan solo unas horas, ya había agotado todos mis créditos.

3 de marzo de 2026

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Puntos clave para recordar

Así que recargué mi cuenta, pensando que eso me daría un poco de margen. En realidad, después de dos días de uso intensivo, los primeros 50 euros ya se habían agotado. Fue entonces cuando comprendí algo crucial: si quieres usar agentes, automatizaciones y múltiples modelos de IA en serio en un entorno como OpenClaw, tienes que aprender a controlar los costes desde el principio. De lo contrario, la factura puede dispararse muy rápidamente, a veces sin que te des cuenta al principio.

Comprender de dónde provienen realmente los costos

Inicialmente, se podría pensar que el costo depende únicamente del número de mensajes enviados. En realidad, no es tan sencillo. Los gastos provienen principalmente del consumo de tokens, tanto de los tokens de entrada (todo lo que se envía al modelo) como de los tokens de salida (todo lo que el modelo devuelve). Cuanto más extenso sea el contexto, más complejas las instrucciones y más detalladas las respuestas, mayor será el consumo. Y al encadenar llamadas, pruebas, ensayos de agentes y flujos de trabajo, todo esto termina representando un volumen significativo.

Fue allí donde comprendí que no se deben usar los mejores modelos en todas partes, todo el tiempo y para todas las tareas. En muchos casos, se puede reservar fácilmente un modelo más costoso para tareas de razonamiento, análisis o generación más exigentes, y usar modelos menos costosos para intercambios rutinarios, funciones simples, procesamiento intermedio o ciertas automatizaciones repetitivas. Esta lógica de asignación modifica significativamente el costo final.

Elegir los modelos adecuados para sus necesidades

Así que empecé a revisar toda mi configuración. Por ejemplo, en OpenAI se puede asignar un modelo menos costoso a ciertas funciones de chat, manteniendo un modelo más eficiente para tareas complejas. El mismo razonamiento se aplica a otros proveedores de API. Hay que dejar de pensar en términos de bloques y empezar a pensar arquitectónicamente: ¿qué modelo para qué tarea?, ¿qué nivel de calidad es realmente necesario?, ¿y cuándo se justifica un coste adicional?.

Tras comparar las distintas opciones, opté por la solución más económica para mis necesidades. Entre los proveedores que consideré se encontraban OpenAI, DeepSeek, Kimi, Z.ai y otros, dependiendo de las integraciones disponibles. En mi caso, elegí DeepSeek para las funciones de razonamiento y chat dentro de OpenClaw, manteniendo OpenAI para el procesamiento de imágenes. Esta decisión marcó la diferencia. En comparación con mi uso anterior, el coste resultó ser aproximadamente veinticinco veces menor que con OpenAI para ciertas tareas de texto y razonamiento.

El momento en que todo se vuelve rentable

Una vez que separé los distintos usos, los costos disminuyeron significativamente. DeepSeek se encarga del razonamiento cotidiano y el chat en mi sistema, mientras que OpenAI sigue siendo relevante para la generación de imágenes. Esta combinación me permitió lograr una estructura de costos mucho más aceptable. Reduje el gasto total manteniendo un nivel de servicio satisfactorio para mis necesidades. No se trata de la marca; se trata de encontrar el equilibrio adecuado entre rendimiento, uso real y presupuesto.

En retrospectiva, diría que el control de costos no es un detalle técnico, sino una habilidad fundamental desde el momento en que se empieza a trabajar seriamente con las API, agentes o flujos de trabajo automatizados de LLM. Es fácil dejarse abrumar por las capacidades de estas herramientas y olvidar que, tras bambalinas, cada llamada tiene un costo. Cuanto antes se implemente esto, más se evitarán sorpresas desagradables. Esperar hasta haber agotado el crédito para investigarlo es probablemente el error más común.

Lo que aprendí de mi experiencia

Mi experiencia es simple: hay que probar, medir, comparar y configurar de forma inteligente. Hay que monitorizar los modelos utilizados, limitar el contexto innecesario, evitar consultas largas que no aporten valor y reservar los modelos más costosos para usos que realmente los justifiquen. Solo así los agentes y las automatizaciones se vuelven verdaderamente viables a largo plazo.

Hoy en día, existen diversas maneras de obtener servicios similares a los que se desarrollan con agentes y sistemas de gestión de clientes (LLM): mediante API, herramientas especializadas como Claude Code o Codex, o entornos más integrados según las suscripciones y el uso. Sin embargo, independientemente del punto de partida, el coste sigue siendo un factor crucial. Es fundamental informarse sobre este aspecto desde el principio, ya que suele ser lo que marca la diferencia entre un experimento interesante y un sistema realmente útil para el día a día.

Si tuviera que resumirlo en una frase: los costes de un máster en Derecho se gestionan como infraestructura, no como un juguete. Y cuanto antes lo entiendas, mayor libertad, estabilidad y eficiencia obtendrás.

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